Algo se mueve...

Published on 00:14, 10/13,2008

La entrada de UPyD en el panorama ideológico y político a nivel estatal constituye un caso curioso, digno de estudio. Sus activos humanos, provinentes muchos de ellos de círculos políticos, intelectuales y de la cultura, han llevado a que sus tesis generales (conservadoras respecto a la pluralidad lingüística, progresistas respecto a la representatividad del sistema electoral) sean escuchadas en sede parlamentaria, justo después de la legislatura de la crispación. Algunos poderes fácticos y mediáticos intentaron, e intentan hoy en día, desprestigiar esa formación mediante analogías con el Partido Popular de Fraga; por ejemplo, las encuestas del Grupo Prisa acerca de quién reduciría su electorado a costa de UPyD: si el PP o el PSOE.

                Algo que tal vez pasó desapercibido de aquella legislatura en la que se gestó UPyD, fue que el diputado Joaquín Calomarde, del Partido Popular, se enfrentó a la cúpula de su partido y al veto antidemocrático que se autoimpusieron hacia el citado Grupo Prisa. Sus desavenencias con los altos cargos provocaron su salida del PP, y su consiguiente entrada en el Grupo Mixto, grupo al que pertenecen Rosa Díez, o Uxue Barkos en la presente legislatura.

                Desde 2007, especialmente como consecuencia de su dimisión como miembro del PP, le han sido publicados varios artículos, en los que aparecen propuestas, principios e ideas que muchos ciudadanos que se consideran de centro pueden compartir. Con referencias a la democracia liberal, a los autores más emblemáticos del pensamiento liberal-social y a las necesidades actuales del país, Calomarde escribió Nosotros los liberales, publicado a principios de agosto en El País. La arrogación subjetiva del carácter liberal a un «nosotros» indeterminado le permitía que muchos se autoidentificasen con sus tesis; algo parecido a lo que pudo suponer el «Nosaltres els valencians» de Fuster, que nada tienen en común con el «We, the people» norteamericano, aunque la intención sea parecida. Una estrategia inteligente, todo sea dicho, pero meramente retórica.

                Recientemente ha aparecido otro artículo del ex diputado, titulado Constitución española: tiempo de reformas. Siguiendo con la estela del anterior, aunque en esta ocasión con un carácter social más claro, habla sobre algunos de los temas jurídicos constitucionales más delicados (por ello objeto de Ley Orgánica), como son la Corona, la organización territorial del Estado o el Senado.

                Podríamos pensar que su salida del engranaje partidista ha favorecido que ahora, fuera de un partido al que beneficia la Loreg, defienda una mayor representatividad electoral de los partidos estatales. Exactamente lo mismo defiende Rosa Díez, que fuera candidata a la Secretaría General del Psoe. Sin embargo, Calomarde se distancia de uno de los pilares básicos de UPyD en su artículo al escribir acerca del «único marco posible de convivencia futura: el Estado Federal.».

                Este caso podría ser aislado, pero también podría resultar significativo. Algunos pensarían que este político podría militar en el ala más liberal del Psoe, con la que comparte ciertos valores y concepciones sociales. Fuera de ese partido, no tendría cabida dentro de ningún otro partido destacado a nivel estatal. De momento parece que tampoco en UPyD.

Fernando Savater fue construyéndose su partido a medida a base de discrepancias con la izquierda oficial, especialmente en temas como el terrorismo o la forma de Estado, y Rosa Díez no tuvo que esperar demasiado tras salir del Psoe, lo tuvo relativamente todo desarrollado. Calomarde también ha puesto de relieve que hay personas que no provienen del marxismo, sino del liberalismo, que comparten principios socialdemócratas, pero que difieren en otras materias, compartidas con sectores conservadores. Podría ser un «Tercero incluido» en términos de Bobbio, es decir, un término medio, cercano en determinados temas a la derecha y en otros a la izquierda, pero remarcando las diferencias con ambos. Sería diferente del «Tercero incluyente» que se intuye del ideario de UPyD, es decir, intentar ir más allá de las ideologías, integrando derecha e izquierda sin una línea fija y concreta.

Es por ello que parece que se hayan puesto en marcha ciertos mecanismos de publicidad, autoafirmación y autoubicación que pueden derivar en la aparición de un nuevo grupo político diferente, necesario y fuerte, capaz de dar voz a un sector de la izquierda y del centro democráticos, tal vez incluso de los sectores moderados del centro-derecha. El estancamiento partidista que ritualiza los discursos, la falta de alternativas y la escasa tradición socialdemócrata del Estado son algunos de los factores que podrían favorecer la aparición de un nuevo grupo, de una alternativa a la izquierda del Psoe.

Una alternativa más autónoma y menos centralista; más preocupada por introducir criterios de eficiencia en la Administración Pública en lugar de incrementarla con personal innecesario; más social, invirtiendo en medidas estables y en estructuras sociales que hagan que la asistencia social vaya haciéndose menos necesaria. Siempre que el señor Polanco lo permitiese.


Abans una ciutat de pas, demà una passada de Ciutat?*

Published on 18:03, 10/05,2008

Para aquella persona que siga con atención las propuestas y planes que se proyectan para la ciudad de Palma, convendrá en que partimos de una idea muy heterogénea de cómo es esa Palma que volem. No nos ponemos de acuerdo en qué necesita, qué queremos y para quién la queremos. En Diario de Mallorca recientemente una carta al director criticaba los servicios mínimos de acceso y transporte del puerto de Palma. Lo mismo se podría decir de la falta de tranvía (de momento) hasta el aeropuerto o las comunicaciones con la Part Forana, con malogrados planes ferroviales, manifestaciones y necesidades alarmantes. No merecemos metros inundados, autopistas hasta en la puerta de casa y el principio de mala fe que parece haberse institucionalizado.

Hace unos días recogí en el blog un artículo del prestigioso sociólogo Manuel García Ferrando sobre Valencia, ciudad que está debancando a Barcelona en cifras turísticas, aunque tras el film de Woody Allen tal vez las distancias se acorten. El Profesor Joan Subirats, de la UAB, escribía el 25 de septiembre un artículo en El País que trataba este tema, titulado "Ciudad turismo Barcelona", donde el experto en políticas públicas se planteaba si la ciudad que se quiere crear es sólo un escaparate que atraiga un turismo comercial-cultural, o si quieren una ciudad que sea no sólo turismo. Uno de los fragmentos más reseñables sería el siguiente:

«Más allá del debate entre "paranoicos" (los que relacionan el turismo con masificación, mercantilización, frivolización de la sociedad y de la cultura) y "utilitaristas" (los que perciben el fenómeno turístico como una puerta para la democratización de la cultura y para el enriquecimiento mutuo entre visitantes y receptores), lo importante es afrontar el turismo como una realidad politizable y gestionable (...). El éxito de Barcelona es la expresión de la gran capacidad de atracción de la buena vida mediterránea (...)»

                Curiosamente, Subirats menciona la buena vida mediterránea, que en Mallorca muchas veces se asimila en la idea comercial de Isla de la calma, criticada con mucha agudeza por Porcel en una de sus columnas en agosto pasado.

Y es que en Palma este debate apenas roza la opinión pública. La falta de una discusión serena, y de una cohesión social en torno al futuro de Ciutat nos afecta negativamente a todos, vivamos o no del turismo. Tal vez sea por esta falta de idea y proyecto que tantos mallorquines vean Barcelona como esa ciudad de su imaginario particular, de la cual quieren formar parte y que imitan en su forma de vestir, de hablar y de pensar, dada su proximidad y sus rasgos compartidos. Algunos incluso llegan a identificarse con los catalanes de Barcelona, sufriendo una dislexia geográfica, reflejada en ocasiones en una dislexia morfolingüística totalmente infantil (imitación de quien es superior o mayor), que tanta gracia hace a muchos barceloneses, y menos gracia les hace a algunos mallorquines. Debemos conseguir una Palma cosmopolita, abierta y sostenible para quienes vivimos en ella, y también para atraer el turismo comercial y cultural que se busca.

                 Pese a las deficientes infraestructuras y las limitadas inversiones, seguimos liderando un tipo de turismo en el conjunto del Estado. Lo importante es conseguir fidelizar ese turismo, e impulsar otro que no sea agresivo para las islas. Para ello será necesario repensar la ciudad que se quiere ofrecer al turista. Propuestas como la que hizo el compañero Manel, y otras ideas para impulsar la idea de Palma como ciudad mediterránea del siglo xxi serían un muy buen complemento al conjunto del proyecto, atendiendo siempre a la sostenibilidad y las posibilidades geográficas que una isla ofrece.

Este proyecto, necesitará de las inversiones del Gobierno Central, así como de fondos de la Comunitat y del Ayuntamiento, ya que no se trataría de una obra, sino de un conjunto de propuestas a medio y largo plazo. Esto no implicaría en ningún caso que "nosotros paguemos casi toda inversión" y que el Estado nos ayude con una parte; no es tan simple. Porque resulta bochornoso que unos desconocedores del sistema financiero del Estado afirmen que se expolia a las Baleares desde Madrid, y desde las instituciones se les den argumentos que manipular, gracias a declaraciones del Presidente Zapatero o del President Antich, entre muchos otros*1.

La necesidad de encontrar un acuerdo y un proyecto positivo para Palma no es una actividad que sólo le corresponda a una parte del arco parlamentario, a una parte del Consistori, ni de la Isla. Si las reformas nacen sin consenso, no será capaz de atraer al turismo extranjero ni estatal, no apasionará a quienes vivan en la ciudad, y simplemente habrá sido una inversión más. Es por ello que expertos, académicos, interesados y conocedores del campo de las infraestructuras y la arquitectura, como por ejemplo Fabian, deberían ser escuchados y tener en cuenta sus propuestas, para que después la gente tenga la oportunidad de manifestar su acuerdo o desacuerdo en cada caso.

Esperemos que la remodelación de la Playa de Palma constituya un primer paso, se tengan realmente en cuenta los criterios de los expertos y se escuche a aquellos que tengan ideas de mejora, independientemente de sus colores políticos.    

 

_

 

* He tomado el título del genial eslogan del cartel de Montuïri, "Abans un poble de pas, ara una passada de poble".

*1 No existe ningún expolio en nuestro país, como tampoco en nuestra Comunidad. Si bien es cierto que unas regiones se encuentran muy atrasadas en infraestructuras y en servicios, la Autonomía fue un principio dispositivo, no se obligó a nadie a acogerse a ella. Pese a ello, la cohesión territorial del Estado mantiene medidas correctivas para intentar nivelar las diferencias más alarmantes. La discusión muchas veces radica en si las revisiones del régimen de financiación de las Comunidades debe ser bilateral o multilateral; la tendencia es claramente bilateral asimétrica. Si se hubiera institucionalizado una Reunión de Presidentes formal y continuada, con el Presidente del Gobierno Central y los Presidentes Autonómicos, la situación sería otra. Tal vez sería viable una fórmula parecida a la que menciona el señor Cerdà (ERC) en el debate del Estatuto de Autonomía de las Illes Balears (12 septiembre 2006, página 9926 del Diario de Sesiones del Congreso). Sin embargo, se optó por la bilateralidad desde el centralismo, que curiosamente tanto ha beneficiado a los catalanes, y que lo único que consigue es retrasar la multilateralidad.


Sobre terminologías

Published on 10:56, 10/04,2008

«Y lo que todavía es una mayor novedad, la masa no recibe ahora sus opiniones de los dignatarios de la Iglesia o del Estado, de jefes ostensibles o de los libros. Su pensamiento se forma para ella por hombres de su mismo nivel, que se dirigen a ella, o hablan en su nombre, del asunto del momento, a través de los periódicos. No me lamento de todo esto. No afirmo que haya algo mejor que sea compatible, como regla general, con el bajo nivel del espíritu humano al presente. Pero esto no hace que el gobierno de la mediocridad deje de ser un gobierno mediocre.»

«Parece, sin embargo, que cuando en todas partes la opinión de la masa de hombres ordinarios se ha convertido o se está convirtiendo en el poder dominante, el contrapeso y el correctivo a esta tendencia sería la individualidad más y más acentuada de quienes ocupan las preeminencias del pensamiento.»

John Stuart Mill, Sobre la libertad. Capítulo 3, De la individualidad como uno de los elementos del bienestar (p.140-141 de Alianza Ed.)

1. De la modernidad a la postmodernidad

Las tendencias colectivistas de los siglos xviii, xix y parte del siglo xx han perdido gran parte de su esencia. Ésta se fundamentaba en la idea de la clase, de la etnia o de la religión, de contrato social frente a un Estado, un gobierno o un rey dominante que aprovechaba las estructuras económicas y sociales para conseguir sus finalidades. En un símil simbólico y no jerárquico -donde el nivel superior no necesariamente es mejor que el inferior- el nivel de la historia no cesa de subir.

            Ahora todos los individuos, llámeseles ciudadanos, tienen una voz que debe ser escuchada. El principio iusnaturalista de igualdad se ha convertido en la clave de lectura del iuspositivismo, de acuerdo con la lógica humanística. «Desde los tiempos en que la democracia ciudadana fue concebida y puesta en práctica en la Grecia antigua, le ha llevado a la humanidad más de dos mil años idear y construir una democracia viable a gran escala», decía Sartori en su célebre Teoría de la democracia. Esta democracia ha sido consecuencia del pensamiento liberal; de ahí que hablemos de una democracia liberal en un Estado de Derecho, Social desde 1.978, como herencia de Alemania y, sobre todo, Italia.

            Algunos pensadores achacarán al capitalismo la tendencia individualista imperante en las sociedades modernas (postmodernas). De hecho, la concepción del carácter liberal, menos partidario del colectivismo y del igualitarismo material, se ha desvirtuado para dar lugar al despectivo neoliberal, concebido como el individualista capitalista, defensor del libre mercado y de las desigualdades sociales. La idea que actualmente se tiene de neoliberal es la que se debe atribuir a los neoconservadores, partiendo de las ideas reaccionarias de De Maistre, las antiliberales-democráticas de Burke y su base fundamentalista religiosa. Porque un liberal del siglo xix, como Stuart Mill, compartía muchos principios del primer socialismo de su época y la inmediatamente posterior. Es más, un liberal del siglo xxi, comparte muchos de los principios que defiende la socialdemocracia no marxista.

            Salvando las diferencias de facto, un ejemplo podemos verlo con nuestro Ministro de Sanidad, Bernat Soria. En los últimos artículos y entrevistas publicadas (destaca "Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista", en El País, 07 de septiembre) se han defendido tesis propias de Locke* y otros liberales precursores de la democracia liberal.

            De todo ello se podría pensar que si hubiera un centro ideológico -donde el socialismo ha gravitado a la izquierda, el liberalismo ha abarcado parte de la izquierda, de la derecha y en gran medida el centro, y el conservadurismo la derecha-, la tendencia actual es a colocar el centro más a la derecha. Nada más alejado de la realidad, aunque sea la tendencia moderna en el discurso.

           

2. Ideologías de la postmodernidad

Y es que las estructuras sociales han cambiado. Los modos de producción marxistas se han visto modificados en las sociedades modernas, pero esto no significa que hayan desaparecido. Se han visto impulsados en países donde no ha existido Ilustración, ni liberalismo, ni revolución industrial, ni siquiera ha arraigado la idea de igualdad. En estos países es difícil que vaya a haber una revolución à la française, o al modo inglés, al menos de momento.

            Los modos de producción actuales en nuestras sociedades se han visto influidos por los derechos de tercera generación, y especialmente por la consolidación de los Estados de Derecho a través de lo que algunos denominan «oleadas democratizadoras». Es por ello que ideologías modernas se han visto empujadas a refundarse, atendiendo a las estructuras postmodernas; parte del socialismo en varios modelos de socialdemocracia, que muchas veces comprende también el modelo social-liberal, aunque no tengan la misma raíz; el conservadurismo-reaccionarismo en neoconservadurismo, que asume ciertos adelantos sociales y liberales, pero en muchas ocasiones defiende ideas premodernas o modernas; el comunismo, en el Eurocomunismo y otras facciones que lo debilitan dada su fundamentación moderna.

            Por todo ello, creo que los discursos que presenciamos en los medios de comunicación y en la nueva literatura científica deben ser pensados desde la crítica y la lectura de las fuentes de conocimiento, sin dar por sentado que liberal es ser conservador, que socialista es ser marxista o que ser neoconservador es igual a ser neoliberal, crítica que también recoge Bobbio en su obra Derecha e Izquierda. El gran filósofo del Derecho italiano fue un claro ejemplo en vida, capaz de defender tesis progresistas, de la izquierda, con tesis liberales, individualistas, que lo convirtieron en uno de los mejores científicos del Derecho y la Politología de la segunda mitad del siglo xx.

           

_

* Por ejemplo: «La verdadera libertad es que cada uno pueda disponer de su persona como mejor le parezca; disponer de sus acciones, posesiones y propiedades según se lo permitan las leyes que le gobiernan, evitando, así, estar sujeto a los caprichos arbitrarios de otro, y siguiendo su propia voluntad». John Locke, Segundo tratado sobre el Gobierno civil. Punto 57.


Limbo jurídico, ¿hasta cuándo?

Published on 11:37, 09/13,2008

La Profesora Margalida Capellà, junto con el abogado Fernando Magán, firman un artículo de opinión en el diario El País, titulado "Desaparecidos, ¿hasta cuándo?". En él se repasa el proceso iniciado por el juez Garzón y se pone de manifiesto la vulneración de la ley que se produjo en tiempos de guerra y en la posguerra, desde un punto de vista mayoritariamente jurídico. Denuncian la inactividad de la jurisprudencia internacional de oficio, así como la falta de iniciativas particulares que prosperasen en el intento.

Dada su participación en la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca y en la política a través del Bloc, la Profesora Capellà lleva a cabo una actividad incesante y muy necesaria a nivel de Ses Illes y del conjunto de España. De hecho, los cursos de verano de la UIB que dirige resultan del todo recomendables, tanto por sus participantes, como por sus aportaciones y recomendaciones bibliográficas.

Entre los textos académicos fácilmente accesibles, y muy interesantes para el estudio del Derecho Internacional Público, podemos encontrar entre otros, su libro La tipificación internacional de los crímenes contra la humanidad (Ed. Tirant lo Blanch, Valencia), o su artículo Los crímenes contra la humanidad en el "Caso Scilingo", referido a Argentina. Seguro que cualquier trabajo posterior, en revistas, libros o compendios, será muy útil para avanzar en el conocimiento de esta rama jurídica tan importante, especialmente en sus aspectos normativos imperativos (Ius Cogens).

En el artículo de hoy 13 de septiembre se manifiestan a favor de las providencias del juez Garzón, y defienden que el procedimiento se lleve adelante hasta sus últimas consecuencias. Entre los fragmentos que más podrían destacar, creo que se encontraría el siguiente, por su relación entre Derecho Público y Derecho Internacional Público:

«Pretender que la Ley de Amnistía de 1977 impide investigar las desapariciones revela un desconocimiento total del Derecho aplicable a crímenes de lesa humanidad y a violaciones de derechos humanos.»

                Esta posición también apareció defendida desde altas instancias académicas en el diario Público ayer día 12, en la figura del historiador Paul Preston, entre muchos otros que encontramos estos días en la prensa. Sin embargo, existen otros puntos de vista transversales ideológicamente, tanto a derecha como a izquierda, que abogan por no tocar ese tema, o no reabrir viejas heridas. Para estos últimos, por tanto, podríamos decir que prima el pasado por encima del Derecho.

                Aunque llegue tarde, pienso que sigue siendo momento de aplicar la ley internacional, con carácter independiente y con fundamentos jurídicos suficientes. La no prescripción de crímenes punibles contra la humanidad hace que sea conveniente juzgar antes de que desaparezcan los responsables de los crímenes de Estado -no se olvide esta característica-. No puede hacerse depender la justicia a criterios ideológicos, equilibrios parlamentarios o una parte de la Historia que no se quiere abordar dentro de nuestras fronteras.

                Lejos de defender un ciego positivismo al estilo de algunos juristas, es posible combinar aquí ese positivismo legal internacional y los derechos humanos, aquellos denominados naturales, así como los derechos adquiridos socialmente. Es desde esta visión intermedia que podemos contemplar que la inactividad jurisdiccional vulnera el Derecho positivo, los derechos naturales y los derechos subjetivos, dado el carácter de crímenes de Estado contra la humanidad, fuera del estado de guerra. La nula relevancia de España a nivel internacional desde los años treinta del siglo XX, provocó que ninguna de las potencias del marco de Naciones Unidas intervinieran en la política interna, más que retrasando la entrada en la ONU hasta 1.955.

Aunque seguimos siendo escasamente relevantes a nivel internacional, las corrientes más tradicionalistas del nacionalismo español han intentado ponernos a un nivel que no nos corresponde, muchas veces por criterios personalísimos, incurriendo en la ilegalidad y la ilegitimidad. Dos de estos ejemplos serían el proceso de acuerdo del Tratado de Niza de la Unión Europea y la foto de las Azores, achacados a "defender el interés y la imagen de España", de una determinada e irreal idea de España, a la medida del tradicionalismo y curiosamente ambos encarnados por la misma persona.

                Ya que no tenemos unos órganos de Justicia independientes, consecuencia de un acuerdo constitucional que se debe revisar; ni un poder legislativo realmente bicameral tras 30 años de funcionamiento; ni un modelo de Estado que suscite acuerdos, sería conveniente que nuestra democracia no quedase simplemente en la teoría. Esto conlleva «empezar desde el principio», es decir, que quien sostiene la balanza siente las bases de la convivencia según el Derecho y, consecuencia de su legitimidad, se cierren las heridas que puedan quedar abiertas.

Tal vez así termine el estigma vergonzante del "Spain is different", acabe la idea de que ciertos temas no pueden ser debatidos en nuestro país en pleno siglo XXI y nos pongamos al nivel de las demás democracias liberales del mundo, es decir, se vuelva al espíritu de la II República, y dejemos atrás los antiguos rescoldos prerrevolucionarios, ahora sin miedo a revueltas militares. Sería uno de los mejores mecanismos, seguramente junto con el espectáculo del fútbol internacional, para hacer que la palabra España no perteneciese sólo a una parte de los ciudadanos, para que dejase de avergonzar a otros muchos y se sustituyese la irracional idea de nación por el proyecto normativo de Estado*.

Esa democracia liberal permitiría la actuación de partidos no puramente adscritos a una historia de dualidades entre progresistas-conservadores, a unas siglas o una herencia doctrinal (socialismo científico, comunismo, tradicionalismo y conservadurismo), que permitiera acaso el cogobierno, la cohabitación, y no primara el enfrentamiento constante entre las Dos españas ideológicas que se mantienen a falta de esa actuación jurídica.

_

*Sobre esta idea hay un libro muy interesante de Hans Kelsen titulado "El Estado como integración. Una controversia de principio", en el que defiende el carácter "normativo" del Estado («espiritual» en el sentido de intangible) y combate la irracionalidad de Smend, quien considera el Estado como algo natural y casi tangible.


Curiosidad (V)

Published on 20:17, 09/04,2008

 

 

 

Debe de ser curioso recibir cartas del Apocalipsis y que encima sean para cobrar...